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lunes, 11 de julio de 2016

"LAS SOMBRAS EN LA PARED" (2º PARTE) de Adriana Gutiérrez






"Así que yo me fui al ver al ricacho a un hotel que madre mía, y
con la tarjeta, que abre las puertas mejor que una ganzúa, llegué
hasta la "zuit" donde vive con su familia.
Me dijo que quería un trabajo perfecto, que tenía que sacar
hasta la última capa de pintura, que pasara enduido y lija
y que ahí él iría a ver. 
"Hay paredes empapeladas -dijo- a nosotros no nos gusta, pero
sí los tapices, las alfombras y las plantas, queremos que el interior
presente un aspecto de casa country, ya verá Ud. que hemos hecho levantar el parquet para colocar pinotea, sobre ella irán pieles sueltas; le digo ésto porque tendrá que trabajar codo a codo
con el decorador, él elegirá los colores de las pinturas y espero
que tengan el tono exacto ¿Necesita un adelanto? -tocó un
timbre- Edgardo, dele al Sr. un cheque y las llaves de la quinta.
¡Hasta pronto!"
El secretario me preguntó qué suma había acordado con el
Sr., yo le dije que ninguna y que además nunca había hecho
un trabajo tan grande y tenía que averiguar, "además -agregué-
hasta que no hable con el decorador no voy a poder comprar nada, y para decapar las paredes no necesito plata".
"Entonces hable con el decorador -me dijo- contrate su gente
y haga un presupuesto, luego yo le haré un cheque por la tercera
parte del mismo".
Me fui para la quinta, el decorador estaba ahí, en el piso del vestíbulo había montones de rollos de alfombras envueltos en
nylon; el decorador era un muchacho jóven llamado Héctor.
"¿Tapices? -pregunto señalando los rollos- acá se usan en el suelo". 
"Sí -dice- lo sé, pero abrigan más en las paredes, y si además el piso y el techo tienen madera, no se necesita calefacción ¿ha tocado las paredes desnudas en una noche de viento? ¿o el piso?
¡hagalo!, verá qué diferencia.
La arquitectura moderna es una porquería para el confort, la gente se compra una casa maravillosa con ventanas largas y angostas, que ventilan el techo en verano y dejan entrar hasta el último rayo de sol en invierno y, ¿qué hacen? le ponen persianas de guillotina bajas y anchas, entonces la geometría de las aberturas, al actuar
al revés que las otras, hace necesarios los ventiladores y estufas 
o la vida sería imposible".
"Yo... nunca se me hubiera ocurrido" -dije.
"Y claro -contestó- mi trabajo tiene mucho de reforma y el contacto
con los arquitectos me ha enseñado algo, pero lo que más me ayudó fue iniciarme en el equipo de uno que restauraba casa
antiguas ¡qué época!, nunca fui tan feliz como en esos años.
Bueno -siguió- no iba a mirar los tapices hasta mañana, pero ya que Ud. está acá... ¿sabe? la Sra. los compró en Europa, si hay
alfombras persas voy a tener problemas, no son aptas para colgar
y es muy difícil conseguir cortinados que combinen; en fin, veamos que hay aquí".

domingo, 10 de julio de 2016

"LAS SOMBRAS EN LA PARED" (1º parte) de Adriana Gutiérrez -






  - Del Cuaderno de Sueños de Gisela -
8 de Enero de l990

"Si alguna vez me hubieran dicho que algo así me podía
pasar, me hubiera reído de buena gana, yo ni siquiera creería
que le ha pasado a otro.. ¡menos a mí!
Si cuando me siento a pensar buscando en los hechos reales
cualquier cosa que me ayude a olvidar lo sobrenatural, me
veo obligado a aceptar esto último como única explicación lógica
de lo que ocurrió ¡que-fue-cierto!
Pero vamos a empezar por el principio:
me llamo Juan y trabajo en la construcción, soy un obrero, bah,
pero independiente, eh, no tengo patrón; me dedico a pintar, remendar reboques, y hacer alguna que otra changa más complicada cuando la ocasión se presenta; también he levantado
paredes siempre que no lleven un techo arriba: muros de separación o verjas, pero casas, nunca.
Y ahora estoy aquí, en esta casona del tiempo de ñaupa, grande como el edificio del banco y que está deshabitada desde antes de que yo naciera, pero que esconde una historia macabra, de esas
que son lindas para ver en el cine, pero que no tienen nada de
gracioso en la vida real, aunque eso de real... bueno.
El caso es que de ésto nunca se supo nada y por eso no hay
una leyenda, pero la verdad, la casa se presta: alta, cuadrada, con ese porche de las 4 columnas; el estilo es... antiguo, yo no sé
quién la hizo ni quienes la ocuparon, pero que había lugar
para todo, había.
Un día me llama el Ingeniero (el Ing. es mi antiguo patrón), y
me dijo: "mirá, Juán, un amigo mío se viene a radicar en la Argentina, en realidad vuelven a la Patria, y quiere que le pinten la casa íntegra por dentro y por fuera, me pidió que le recomendara a alguien y yo le hablé de vos.
Yo ya la conozco, no necesita ningún arreglo y él quiere
conservarla tal como está, los reboques están buenos pero
la pintura no, sobre todo en los lugares de más uso, como la
cocina ¡es horrible!, capas sobre capas.
Está dispuesto a pagarte muy bien, andá a verlo, tomá, aquí
está su tarjeta, vas a necesitar un par de peones.
¡Sacá bien la cuenta y no aflojés con el precio!"
"Ésto me lo gritó cuando yo ya me iba.
Buen tipo el Ingeniero, me quizo hacer un favor y casi
me manda a la tumba".

miércoles, 6 de julio de 2016

"LOS HIJOS DE LA LEYENDA" (23º parte) de Adriana Gutiérrez







"¿Y ahora qué, abuela? -preguntó Valeria- ¿nos vamos así nomás?"
"No, así nomás no, Valeria -dijo la abuela- debo hablar de
nuevo con Jorge, porque si lo que entendí es verdad, tal
vez cambiemos nuestro lugar de destino, y la abuela Silvia
terminó de hablar con un gran gesto misterioso.
Mientras tanto Jorge y Mario sacaban, con mucha ceremonia, un sobre de papel manila rompiendo el lacre; adentro había 3 sobres blancos, el primero dirigido a ellos, los abogados; otro para Cacho y Laura, los fieles caseros; y un tercero más grueso para su madre, Silvia, de parte de Carlos y Norma.
Los dos hombres se miran, Jorge se los da a su hijo quien los
pone en un portafolios y ámbos salen de la casa; en el auto, conducido por el más jóven, Jorge abre el dirigido a ellos y lee:
"Queridos amigos Jorge y Mario, porque sé que los dos vivirán ya que harán lo correcto, lo que nadie ha hecho antes:recurrirán
a la religión. Sospeché que tus escapadas con mi madre, Jorge, eran un desesperado intento de salvar a Willy, mi hijo, y seguro de que ella podría lograrlo no intervine por temor de arruinarlo todo. Norma y yo, entonces, decidimos también refugiarnos en
los símbolos religiosos, sin mucha esperanza de lograrlo para
nosotros mismos, pero con el deseo ferviente de abrir un
camino a nuestra descendencia, convencidos de que algo mucho
más poderoso que una simple casa "pensante" nos mataría.
La casa, como todos nuestros antepasados, era poseída, y si
era "conciente" de lo que pasaba (cosa que no creo), no podía hacer nada, ni bueno ni malo. 
Norma y yo esperamos darles las gracias en persona en el 
futuro; lamentablemente no podremos, una vez a salvo, regresar
ni llamar para no interferir con lo que hagan ustedes y mi madre.
Una vez leídas las 3 cartas, todo estará claro.
Gracias, amigos, un gran abrazo y Dios lo 
quiera, hasta pronto. Carlos".
"¿Querés que la lea de nuevo?" -pregunta Jorge con voz ronca.
"No -dice Mario carraspeando- además, ya llegamos".
En efecto, ahí estaba el departamento de los caseros que ya advertidos, los esperaban.
"¡Deme, deme!" -decía Laura, altiempo que entraban y se sentaban. Cacho, con los ojos muy abiertos y una mano sobre
la boca, casi sin respirar, escuchaba y miraba alternativamente
a Jorge y Mario; Laura leyó:"hola, queridos y fieles Cacho
y Laura, a quienes tanta devoción debemos, sin pedir nada ni quejarse nunca. Gracias por sus oraciones y por esas velas nocturnas junto a nuestras fotos (Laura llora), Mario sigue leyendo: no tienen idea de cuánto ayudaron con esos pequeños rituales, mantenidos por 30 largos años, el perfume de las rosas
siempre frescas unidos al humo de las velas consagradas y a sus rezos fervorosos, ha mantenido nuestras almas a salvo.
Gracias y hasta pronto. Carlos y Norma"
"A ella se le ocurrió -dice Cacho- como no había cuerpos, pensó
que un poco de "magia" religiosa no vendría mal".
"Ni un día dejé de hacerlo -dice Laura- no sé dónde leí que
a los espíritus les gusta y cumplen los deseos si lo que se pide es justo".
Mario dice lo que su padre está pensando:
"Ustedes son increíbles..."


domingo, 3 de julio de 2016

sábado, 2 de julio de 2016

"LOS HIJOS DE LA LEYENDA" (19º parte) de Adriana Gutiérrez





"Resumiendo -continúa el sanador- por ahora y para
tranquilidad de todos haremos las curas convenidas pero
no por las razones que ustedes creen sino por lo que nosotros
sospechamos, que ésta es una zona feérica, y vamos a lo
esencial, hay que averiguar por qué toda una legión de
demonios se instaló en este lugar.
Partiremos de la base de que no era la casa queriendo gente
en su interior, sino unos demonios muy poderosos que no
quieren a nadie allí.
El desarmar la casa no solo no remedia nada sino que es
un trabajo inutil porque a los entes malignos les sirve igual
como está ahora" -señaló el montón de escombros.
Todos retrocedieron en sus asientos y elevaron sus voces
de protesta.
"Ellos no pueden quemarse ni ahogarse ni se les puede
pegar con nada, el mundo físico no existe para ellos y no
lo necesitan.
Ellos anidan en almas, corazones y mentes donde el
Espíritu Santo no ha sido invitado a pasar".
"¡¿Y ésto qué era, el cuartel general?!" -pregunta Cacho ofendido.
"Ja ja, no, Cacho, por supuesto que no, su cuartel general
es, en realidad, la falta de amor; ese es su castillo
y su fortaleza".
"Pero -dijo Mario- para que ésto sucediera debieron ocurrir
dos hechos, eso que ustedes dice que debió pasar antes de la
construcción de la casa (lo de la zona feérica), y algo que
no creo posible: que todos esos matrimonios asesinados
aquí hayan tenido una total falta de amor, por lo que sé eran
personas como nosotros, que se enamoraban y se casaban, eran
creyentes, asistían a la iglesia y bautizaban a sus hijos, y así
sucesivamente..."
"... sin embargo -lo interrumpió el sanador- cada 30 años
venían aquí a morir y no por la mano del hombre".
"Entonces ¿por qué? -preguntó Jorge- ¿sabe que ésto
no me está gustando nada? Tal parece que volvemos al
principio y..."
"... el principio -dijo el sanador-es lo único que tenemos".

viernes, 1 de julio de 2016

"LOS HIJOS DE LA LEYENDA" (18º parte) de Adriana Gutiérrez






"Bueno -pensó Jorge restregándose las manos- creo que ya nos
podemos ir acostumbrando a esta nueva sensación de
tranquilidad, y como yo no voy a estar aquí dentro de 30 años
creo que puedo darme por satisfecho y decir: ¡tarea cumplida!"
Jorge ve que su hijo se acerca y va a su encuentro "¿qué
pasa, Mario?"
"Los sanadores llegaron -dijo éste- quieren hablar con
nosotros tres".
"Pues vamos" -dijo Jorge.
Los sanadores también eran 3 hombres, se unieron a los que
llegaban y los 6 entraron en el vehículo de vidrios negros que
usaban siempre.
"Bien -dijo uno de los sanadores- nosotros nos trajimos una casa
rodante para quedarnos aquí porque hay que vigilar que
nadie se lleve nada y que tampoco destruyan nada; hoy haremos
la primera cura y esperaremos 21 días, que no tienen nada
que ver con los 21 de Diciembre, eso es una casualidad, esperamos ese tiempo porque es el que necesita la naturaleza
para cambiar, pero no sabemos cuánto tiempo, o cuántas veces habrá que repetirlo.
Les explico: nosotros estudiamos este caso, que es único y fue
mal encarado siempre, y concluimos en que las tragedias de
esta familia no fueron causadas por la gente que construyó
esta casa, sinó..."
"... pero -dijo Cacho- la casa ¿está viva o muerta?"
"A ver si me entiende, Cacho -dice el sanador- ya que Ud le
confiere una personalidad que no puede tener, le voy a hacer
esta comparación: cuando una persona, un ser humano que
piensa y razona, se construye a sí mismo, es como si fuera
llenando un recipiente con las cosas que más le gustan, y de
acuerdo a lo que eligió para alimentar su alma van a ser todos
sus actos, los demás lo van a conocer por lo que tiene adentro
reflejado en hechos.
Esta familia tuvo su primera tragedia sin haber hecho absolutamente nada para merecerlo, y tal vez eso fue, precísamente, el inicio de todo.
Bien, ustedes creen en Dios ¿verdad? Dios tiene a los
ángeles y al bien, y las personas que no invitan a Dios a vivir
en sus corazones dejan un espacio libre, como tierra de nadie
-dijo, deñalando la casa- donde el diablo y sus demonios
entran sin permiso.
Esa pila de madera y ladrillos que ustedes ven ahí, fue una
tierra de nadie, porque al no habitarla, no hubo quien trajera
rezos y oraciones, y Dios no entra si no lo invitan, entonces fue ocupada por el mal, por esos demonios en los que nosotros
creemos tanto como creemos en Dios".